Francia ha acusado al país norteamericano de poner obstáculos a un trabajo que cuenta con el apoyo de más de un centenar de países. EEUU se ha quejado por el alcance del impuesto previsto y pedido un trato preferencial para sus empresas.

El enfrentamiento entre los líderes europeos y las grandes empresas tecnológicas estadounidenses se ha agravado durante los últimos años.

Muchas de las compañías involucradas obtienen grandes ingresos en una nación, pero declaran sus ganancias en un país en el que tienen oficinas y los impuestos son mucho menores. Irlanda es uno de los casos más significativos.

Recientemente varios países del continente comenzaron a aplicar la llamada tasa Google, que tiene como objetivo establecer un ingreso para cada estado más acorde a las ganancias obtenidas por las ya mencionadas empresas dentro de sus territorios.

Pero Google, Amazon y Apple ya han anunciado que trasladarán los gravámenes al precio que deben pagar sus clientes.

En algunos casos los ejecutivos han calificado a las medidas tomadas por los países de la Unión Europea como acciones unilaterales y señalado que lo correcto sería una reforma internacional del impuesto sobre el sector.

Palos en la rueda

Unos pocos días después nos encontramos con que Francia acusa a los Estados Unidos de socavar las charlas para la actualización de los impuestos transfronterizos según las necesidades de la era digital.

Cerca de 140 países están negociando un cambio en los impuestos que podría dar cuenta de la realidad de las grandes tecnológicas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ya tiene un esquema para un acuerdo y el objetivo es alcanzarlo antes de fin de año.

Sin embargo Estados Unidos ha pedido una pausa y sugerido que se incluya un mecanismo de ingreso voluntario para sus empresas, también se ha quejado por el alcance del impuesto.

Bruno Le Maire, Ministro de Finanzas francés, ha señalado: “Resulta claro que Estados Unidos no quiere un trato por el impuesto digital en la OECD. Por eso están creando obstáculos para evitar que nosotros lleguemos a un acuerdo aún cuando el trabajo técnico ya esté hecho”.