Astrónomos descubrieron fosfano en la atmósfera de dicho planeta, una sustancia que a menudo es producto del material orgánico en descomposición.

Un equipo de astrónomos ha descubierto signos que apuntarían a la presencia de vida en la atmósfera de Venus.

Se trata de un químico conocido como Fosfano, un gas incoloro que huele a ajo y es inflamable. Su característica más notoria es que suele producirse de forma natural por la degradación del material orgánico.

Los científicos creen que el gas puede ser el resultado de la presencia de microorganismos.

 

Un trabajo de años

Jane Greaves fue la primera astrónoma en detectar el gas en 2017. Graves estuvo fascinada por lo que encontró, el fosfano era una marca de la muerte en la Tierra, pero al encontrarla en Venus se convertía en un indicio de vida.

En Marzo de 2019 el descubrimiento fue confirmado por un telescopio en Chile.

La concentración detectada fue de 20 partes por cada mil millones. Lo que puede parecer poco, pero es miles de veces la proporción observada en nuestro propio planeta.

La investigación quedó trunca durante un buen tiempo por la pandemia y las limitaciones que las órbitas de los planetas imponen a la capacidad de observación.

Intriga

La observación es importante, pero no es concluyente. La luz destruye el fosfano por lo que su presencia implica una producción constante. En teoría los microbios podrían ser los responsables, pero muchos científicos dudan que formas de vida anaeróbicas, es decir que no necesitan oxígeno, sean capaces de esta tarea.

Las observaciones sobre la presencia de fosfano en Venus han sido publicada en la revista de divulgación científica Nature.

Venus

Venus es un planeta que por todas sus características parece el menos indicado para albergar vida. Alcanza temperaturas superiores a los 450°, tiene una gravedad 90 veces superior a la de nuestro planeta y su atmósfera es una combinación de dióxido de carbono y ácido sulfúrico.

Sin embargo muchos científicos especulan que sus nubes serían capaces de albergar vida.